Contra las patentes sobre semillas y animales convencionales

 

Manifiesto Global *

Durante varios años, en todo el mundo han sido concedidas patentes sobre semillas genéticamente modificadas y sobre animales. Se conoce muy bien el impacto dañino que tiene este fenómeno sobre los campesinos, quienes se ven privados de su derecho a guardar sus semillas, y sobre los cultivadores, quienes no pueden utilizar más las semillas patentadas para futuros cultivos. Por tal motivo a nivel mundial se ha dirigido una carta a la oficina Europea de Patentes pidiendo que no se otorguen patentes sobre semillas convencionales ni animales, en la cual se expresa la preocupación por el hecho que durante varios años, en todo el mundo han sido concedidas patentes sobre semillas genéticamente modificadas y sobre animales.

En Canadá y en Estados Unidos, por ejemplo, la empresa de semillas multinacional Monsanto ha demandado a numerosos campesinos por presuntas violaciones de patentes. En Europa, esta misma empresa también ha presentado demandas contra importadores de productores de soja argentinos, aunque Monsanto no posee la patente pertinente en Argentina. Es más, la posibilidad de patentar semillas ha fomentado una alta concentración del mercado, con tan solo 10 empresas multinacionales que controlan alrededor de la mitad del mercado internacional de semillas.

 

COMBATE A LAS PATENTES DE SEMILLAS Y PLANTAS

Muchas organizaciones de campesinos y ONG del mundo entero están combatiendo estas patentes. Debido a que todavía no se están cultivando los organismos genéticamente modificados (GMO, su sigla en inglés) en la mayoría de los países o tan solo se están utilizando en una pequeña cantidad de cultivos, aún no todo el mundo está sintiendo el impacto negativo que tienen estas patentes.

Sin embargo, existe una nueva tendencia alarmante, porque las patentes ya no están siendo exigidas exclusivamente en relación con los GMO (como, p.ej., la soja "Round-up ready") sino también en relación con plantas convencionales. Por ejemplo, se exige patente a la soja con una mejor calidad de aceite que cubre partes del genoma de la planta cuando se utiliza para el cultivo convencional y a las tecnologías para mejorar el cultivo tradicional (como el cultivo asistido por marcadores). Uno de los ejemplos más amenazadores en este contexto son las solicitudes de patente de Syngenta, el cual reivindica inmensas partes del genoma del arroz y de su utilización en cualquier cultivo que tenga una información genómica similar a la del arroz (como el maíz y el trigo).

La Oficina Europea de Patentes ha concedido también una patente sobre plantas compuestas, resistentes a pulgones, basada en cultivos asistidos por marcadores. Otras recientes solicitudes de patente de Monsanto sobre cerdos están también relacionadas con los métodos de cría normales, lo que es un indicio del incremento del peligro de que las empresas multinacionales intenten monopolizar toda clase de recursos agro-genéticos a escala global.

En breve, la Sala de Recurso Ampliada de la Oficina Europea de Patentes decidirá sobre otra patente de este tipo, para un método de aumentar un compuesto específico en especies Brassica. Esta decisión determinará la posibilidad de patentar semillas convencionales en Europa.

Mientras que en Estados Unidos las patentes sobre variedades de plantas convencionales pertenecen a la práctica normal, muchos otros países, especialmente los países en vías de desarrollo, no conceden patentes sobre plantas o animales. Pero la historia reciente nos muestra que los estándares definidos y utilizados por las Oficinas de Patentes europeas, japonesas y de Estados Unidos ejercen influencia sobre regulaciones internacionales (el acuerdo de la OMC sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio, los TRIPS, su sigla en inglés, y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual , OMPI). Las oficinas de patentes del mundo entero están obligadas a adaptar sus regulaciones y sus prácticas, ya sea a través de las regulaciones internacionales o mediante los acuerdos bilaterales. India, por ejemplo, acaba de adoptar una tercera enmienda a las patentes para adaptar su ley a las regulaciones de los TRIPS.

 

EN RIESGO LA SOBERANÍA ALIMENTARIA

Esta nueva tendencia aterradora en la política de patentes afectará a muchos más campesinos y cultivadores que lo que lo hicieron las patentes sobre GMO. Cualquier derecho que todavía le quede a los campesinos y el acceso de los cultivadores a sembrar variedades y criar animales con fines de reproducción desaparecerán en todos lados. Estas patentes destruirán el sistema de derechos de los campesinos y el de privilegios de los cultivadores, que han demostrado ser de esencial importancia para la supervivencia de ambos (campesinos y cultivadores), para la soberanía alimentaria y para la preservación de la biodiversidad en la agricultura. La gran mayoría de los campesinos de los países en vías de desarrollo son pequeños productores que dependen íntegramente de la posibilidad de guardar y de intercambiar sus semillas.

Para asegurar la prolongación de la existencia de una agricultura, de un cultivo y de una cría de animales independientes y, por tanto, para garantizar la seguridad alimentaria de las futuras generaciones, “los campesinos, investigadores, cultivadores y organizaciones de la sociedad civil del mundo entero, reiteramos el rechazo a cualquier patente sobre la vida y exhortamos a los políticos y a las oficinas de patentes a actuar de manera rápida para detener, en especial, el otorgamiento de cualquier patente sobre plantas de cultivo y animales de cría convencionales, así como sobre secuencias de genes para utilizar en el cultivo y la cría convencionales. También exhortamos a las empresas a no presentar ninguna solicitud de patente de esta índole.”

 

* www.ecoportal.net

 

 

 

 

   
 
 
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