Sociedad, catálisis y mutación en política y economía

Todo lo que vaya en contra de ese sentido de humanismo, y de más y mejor vida, debe ser desechado, superado y abandonado, sean regímenes políticos, ideologías económicas o credos religiosos. ¡Otro Mundo es Posible!"

 

LUIS LOPEZLLERA M.

Vivimos hoy en el ámbito público mexicano una situación de choque y anomia que se pretende resolver con endormecimiento mediático y desplantes militares o con movilizaciones masivas de la inconformidad. El conflicto electoral y el caso de Oaxaca nos han llevado a que se acentúe el cinismo y la maniobra de unos y el desgaste y la persecución de otros. Hasta ahora, es previsible que se prolongarán el tremendo empobrecimiento de la gente y la destrucción del tejido social que le sirve de sostén elemental. Tanto las instituciones del Mercado como del Estado están gravemente enfermas, la corrupción y la disfunción son evidentes, mientras la soberanía se pierde a favor de intereses transnacionales ajenos al bien de nuestro pueblo.

Un punto alcanza consenso entre muchas instancias e iniciativas independientes a los poderes legales y fácticos: no podemos seguir en economía y política con más de lo mismo ni las instituciones decisivas pueden quedar más bajo control de unos cuantos sean estos del signo ideológico que sea. La democracia representativa es una receta decimonónica que ya no es suficiente en los tiempos actuales. Necesitamos una fuerte descarga de adrenalina colectiva para superar el actual desafío. Se requiere algo más que una terapia intensiva para salvar la actual brecha abismal, encontrar piso firme y retomar el paso.

Cualquier persona cuerda podrá reconocer que es necesario y urgente que nadie quede afectado en sus más elementales derechos humanos y que toda la población, con su directa y creativa participación, pueda alcanzar niveles de vida digna y sostenible. Esto no se podrá lograr si nos limitamos a un Desarrollo más, como lo impone la derecha transnacional o una Revolución más como lo propone la izquierda partidaria. Necesitamos esclarecedores conceptos, organicidad y prácticas inéditas que en su conjunto podrían provocar una positiva Mutación. Y esto requiere sinergias, ecuaciones y combinaciones que superen el uso del poder, actualmente concentrado y determinado desde fuera, hacia la primacía del valor de uso, al alcance de todos sin excepción y al servicio de nuestras propias necesidades.

Superemos el histórico pulsear entre dos sectores mutuamente referidos, los negociantes y los gobernantes, y procuremos una participación catalítica de la sociedad misma con toda su pluralidad y potencial. La sociedad no es solo el conjunto de instancias derivadas del poder caracterizado por el capitalismo dominante sino comprende una multiplicidad de familias, grupos, comunidades y asociaciones abocadas a la vida cotidiana, múltiples identidades, donde la convivencia y la creatividad horizontal puedan ser más importantes que el afán de acumular o de mandar por encima de los demás. Esta otra visión es hoy emergente, reivindicativa y propositiva, la sociedad está presente en forma permanente, muchas veces inadvertida, y trabaja no en pos de una representación estática sino realizando valores efectivos más que poderes espectaculares.

Lo que hoy hace más falta es sabiduría cualitativa más que fuerza cuantitativa, brújula más que poder, ejemplos prácticos desde abajo más que promesas desde arriba, en realidad todo ello existe pero desarticulado. Busquemos una fórmula en que el intercambio horizontal de valores vitales, producto de nuestro trabajo y nuestra solidaridad, con inclusión responsable de las mayorías marginadas, se sistematice y progrese ampliamente. Cuidemos nuestro equilibrio y no nos desgastemos tanto en la pugna por un poder piramidal que hasta ahora es más una provocación, una ‘diversión' ahora transnacional, que se presta más a la especulación y al derroche en aras de un ‘reality show' que nos distrae de crear el valor abajo que desarme el poder arriba.

 

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En varias ocasiones he escrito y abogado a favor de la incidencia de la sociedad civil en la cosa pública, no como un factor complementario sino como un ingrediente catalítico y primigenio que no se agota en la protesta ni en el proyecto inmediatista. Esta sociedad nuestra puede y debe aportar tanto propuesta como compromisos de medio y largo plazo. Para ello se precisa que actúe organizadamente y de modo que los paradigmas de autonomía, autogestión y autosuficiencia resulten evidentes.

A dicha sociedad, lo civil le queda corto, término ideológico manoseado por los poderes dominantes y por ello prefiero llamarla sociedad orgánica. Esta no juega un papel secundario sino incorpora en sus células conviviales las facultades más genuinas de lo político y lo económico, pero lo hace a escala humana, personalizante, micro, que luego, al articularse en su pluralidad, podrá manifestarse como poder emergente a escala macro, nacional y universal.

Cito en esta ocasión a dos autores de respeto y que abordan la importancia de un tercero en política (el italiano Norberto Bobbio, Milán, 1989, ya en vísperas del colapso soviético) y del juego triúno mundial (el brasileño Waldemar de Gregory, Goiana, 2005, en el contexto del Foro Social Mundial).

Bobbio señala que "...ha predominado durante estos años una concepción dualista, según la cual todo actor político respeta a los demás sólo en dos posiciones posibles, la del amigo y la del enemigo... La fascinación que ejerce esta teoría procede de su simplicidad. Demasiado hermosa para ser cierta. La teoría de los conflictos, comenzando por la conocida obra de Simmel de principios de siglo, había evidenciado que en el trato entre los individuos y los grupos se producen siempre, junto a las relaciones a dos, relaciones a tres."

Cita a Julien Freund, quien "ha introducido una distinción esclarecedora entre dos situaciones ideales típicas, la del ‘Tercero excluido', que llama ‘estado polémico' , y la del ‘Tercero incluido', al que ha dado el nombre de ‘estado agónico'.

"La sociedad interestatal se encuentra aún en un estado polémico; en cuanto a la intraestatal se encuentra ya estabilizada, salvo crisis revolucionarias, en un estado agónico. En la primera, los conflictos se resuelven en última instancia con la victoria de una parte sobre la otra; en la segunda la presencia de un tercero por encima de las partes, que disfruta del monopolio de la fuerza legítima, permite soluciones cotractuales y pacíficas de los principales conflictos internos, que, de no resolverse, precipitarían de nuevo el estado agónico al estado polémico... Mientras que el estado agónico puede transformarse en los casos graves de crisis de legitimidad en estado polémico, en el que estallan las guerras civiles, este último, allí donde existe aún como es el caso de la sociedad internacional, no se ha convertido en agónico, y los intentos realizados hasta ahora en esa dirección han fracasado miserablemente."

"Entre la ausencia total del Tercero y la presencia de un Tercero superior hay posiciones intermedias que han dado origen a estudios recientes, aunque de nuevo influidos por Simmel, sobre las distintas figuras que puede adoptar el Tercero, entre la hipótesis hobbesiana del estado polémico original, es decir de la guerra de todos contra todos, y el estado agónico final, no menos hipotético de la sociedad anárquica, sin Estado. La primera aparición del Tercero en el estado polémico es el Aliado, que, por otra parte, demuestra ser un Tercero aparente, porque aliarse es ponerse de parte de alguno de los contendientes. Aparente, porque mientras no existen más terceros que aliados, la situación continúa siendo diádica. El auténtico Tercero es el Neutral, que al no ponerse de parte de nadie representa el paso a un estado que si bien continúa siendo polémico, ya no es solo diádico. Pero es un Tercero pasivo; real pero débil".

"El paso al estado agónico comienza con la primera de las formas del Tercero activo, el Mediador, aquel que aún no se sitúa por encima de las partes sino entre ellas, para comunicar a la una con la otra, sin suplantarlas en la solución de la controversia; continúa con el Árbitro, en quien las partes delegan la decisión comprometiéndose a aceptarla, y que en tanto que árbitro está a la vez entre y por encima ; y se concluye con el Juez, autorizado a intervenir para resolver el conflicto desde una instancia superior, lo que lo convierte en un Tercero de pleno derecho por encima de las partes; aunque es imprescindible distinguir el juicio cuya ejecución se confía a las propias partes, como ocurre en las situaciones que sin ser ya polémicas aún no son agónicas, del juicio cuya ejecución se confía a la propia instancia superior, lo que ocurre cuando los sujetos en conflicto han superado por completo el estado polémico..."

"En estos años ha aparecido en el horizonte una figura que quizá habría merecido mayor atención, la que representan la Iglesia , las iglesias, los movimientos religiososo y pacifistas de todas las tendencias, que según la costumbre de las denominaciones simbólicas, podríamos llamar de los ‘Profetas desarmados' o de los ‘Predicadores en el desierto'. No están ni entre ni por encima . Están contra . No sólo contra todas las partes en lucha perpetua entre sí, sino también contra la historia, cuyo motor principal ha sido hasta ahora la voluntad de poder".

Y Waldemar de Gregory casi veinte años después nos dice:

"Al discurso mesiánico e ideológico de la ley del más fuerte con su pretensión de ‘fin de la historia', de globalización/unificación de mercados preconizada y transformada en doctrina por el Consenso de Washington y en legislación, aunque privada, por el Acuerdo Multilateral de Inversiones (ya sustituido por el Trade Related Investment Measures ), el mundo responde con protestas y consignas contra la globalización, vale decir, con el vacío ideológico y la ausencia de propuestas alternativas."

"De ahí la necesidad de un nuevo soporte teórico/ideológico para que la humanidad se perciba de manera nueva en el proceso de globalización o de transición para un nuevo ordenamiento político, económico y espiritual como parte del ecosistema global: humanidad co-propietaria, co-responsable y co-creadora de un nuevo mundo posible."

"El principio triádico o triuno es el macro concepto, el concepto generador central, tomado de la física cuántica que comprobó que la energía existe y se mueve como trípode, como tríos, como tres elementos que se ‘empujan', se complementan, se definen y se ‘crean' y se ajustan entre ellos en tres o más posiciones..."

"Uno de los elementos juega en la posición oficial : coordinación, comando y control; otro elemento juega en la posición anti-oficial : oposición, competencia, desafío; y el tercer elemento juega en la posición intermedia, llamada oscilante: polivalente, como un comodín para cooperar casi siempre con el oficial y algunas veces con el anti-oficial, en la búsqueda de equilibrio del conjunto triuno, aunque inestable, siempre oscilando. Tomado el átomo como ejemplo -el protón sería el oficial; el electrón, el anti-oficial; y el neutrón, el oscilante. En política, la derecha sería el oficial; la izquierda, el anti-oficial; y el centro, el oscilante. Tomando el cerebro -la porción central (cerebelo, cuerpo calloso, tálamo, hipotálamo, campo, hipocampo, amígdala, etc.) sería el oficial; la porción izquierda, el antioficial y la porción derecha, el oscilante..."

"Ya no sirve el actual ordenamiento del Poder Político, del Poder Económico y del Poder Sacral, típicos de la Edad Moderna agotada y del modo de sobrevivencia industrial mecánico-eléctrico, ya ultrapasado. Estamos en una nueva era pos-moderna en la cual ‘otro mundo tiene que ser posible' -un mundo con el gobierno proporcional de los tres subgrupos, sin la delegación / renuncia del poder que legitima el gangsterismo de los subgrupos oficiales que no rinden cuentas a nadie. El ‘castigo' de perder la reelección no repara el mal hecho, no consuela a nadie y repone sucesores aún más engañadores. En la época de la tecnetrónica se pueden hacer plebiscitos diarios o semanales, como ejemplifican las innumerables loterías semanales; eso puede liberarnos de toda una clase que se vició en ser ‘representante' de nosotros cuando, de hecho, es usurpadora y manipuladora de intereses y dinero colectivo..."

"El universo es unitriádico y con muchas frecuencias y niveles vibracionales entrelazados, pero no dividido en dos pisos, uno natural y otro sobrenatural. La función de la meditación y de la búsqueda de la espiritualidad es establecer nuevos valores que favorezcan una convivencia de solidaridad y de paz, re-ligando todo lo que está dividido, segregado y aislado, para develar el gran ser tri-unitario y único que es el universo, en la intimidad del ser. Todo lo que vaya en contra de ese sentido de humanismo, y de más y mejor vida, debe ser desechado, superado y abandonado, sean regímenes políticos, ideologías económicas o credos religiosos. ¡Otro Mundo es Posible!"

 

* Citas tomadas de "EL TERCERO AUSENTE", Norberto Bobbio, 1989, Ediciones Cátedra, Madrid, 1997, y "MANIFIESTO DE LA PROPORCIONALIDAD EN EL JUEGO TRIÚNO MUNDIAL", Waldemar de Gregori, 2005, Edición particular, Goiana, 2005.

 

 

 

   
 
 
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