PASEOS POR LA CIENCIA
¿Bacterias marcianas?
Entrevista con Rafael Navarro González
(Parte 3)

Estudios realizados en el desierto de Atacama, en Chile, permite identificar condiciones atmosféricas y climáticas similares a las existentes en Marte, el Planeta Rojo.
YASSIR ZÁRATE
En esta tercera entrega, el investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, Rafael Navarro González, da cuenta de los estudios realizados en nuestro planeta, particularmente en el desierto de Atacama, en Chile, para identificar condiciones atmosféricas y climáticas similares a las existentes en el Planeta Rojo. De igual manera, hace un balance de las misiones enviadas a Marte, que se han guiado bajo la idea de hallar vida en las llanuras y en distintas regiones.
-¿Por qué ha efectuado estudios en el desierto de Atacama?
-Lo estudiamos como un ambiente análogo a Marte; hemos descubierto una zona totalmente estéril, que se parece mucho a Marte y que nos está sirviendo actualmente para preparar nuevas misiones espaciales.
Creo que trabajar en esas zonas extremas nos da mucha información sobre los límites de la vida, ya sea en extrema sequedad o en condiciones de temperatura muy baja o muy alta. Trabajar en esos ambientes nos permite conocer nuevos organismos que no sabíamos que existían; son bacterias que no conocíamos que podían vivir en condiciones tan extremas. Vamos continuamente a Atacama para probar nuevos instrumentos, nuevas metodologías.
-¿Cuáles serían esos nuevos instrumentos y metodologías?
-Eso es lo que estamos tratando de ver, porque se han probado algunos métodos en Marte que han arrojado información ambigua, y que nos indican que se equivocaron en muchos pasos. El instrumento que se planea llevar para el 2009 a Marte es una versión más sofisticada de la que llevaron los Vikingos, pero estamos tratando de incorporar nuevos métodos de extracción de materia orgánica de la matriz del suelo, para que tengamos mayores posibilidades de detectar materia orgánica.
-¿Cuáles habrán sido esos errores que se cometieron en misiones anteriores?
-Uno de los problemas era el desconocimiento de la composición química del suelo marciano. Las técnicas utilizadas para buscar materia orgánica consistían en tomar suelo de la superficie, someterlo a un calentamiento muy rápido con el propósito de romper las moléculas orgánicas grandes en moléculas pequeñas, y después analizarlas por un instrumento de cromatografía de gases-masas. Después de esa misión supimos que la superficie de Marte contiene altos niveles de hierro y el hierro es oxidable. Este hierro oxidado tiene un carácter oxidante, y al momento que el suelo marciano, que pudiera tener o no materia orgánica, se calienta en presencia de estos óxidos, si hay materia orgánica se destruye y no se puede detectar. Creemos que el error fue haber sometido directamente en el análisis al suelo; se debió haber hecho una extracción. Sin embargo, estamos hablando de que en 1976 esa era la técnica más sofisticada que podía haber para se suelo. Se reconocía que ese podía ser un problema, pero no se tenía la sofisticación o los avances tecnológicos para implementarlo a nivel de miniatura y poderlo enviar a Marte. Estamos tratando de implementar esos nuevos métodos de extracción para poder separar la matriz mineral de la matriz orgánica.
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